Asegurar la conformidad de su DM (ISO 10993-18) para una exportación exitosa a Estados Unidos (guía FDA)
Guía FDA | ISO 10993-18
Autora: Clothilde Lechenault-Bergerot, Responsable del área de Extractables y Leachables
La exportación de dispositivos médicos (DM) a Estados Unidos representa una gran oportunidad para los fabricantes europeos.
Sin embargo, desenvolverse en el panorama regulatorio estadounidense y cumplir con los estrictos requisitos de la Food and Drug Administration (FDA) puede resultar complejo, sobre todo cuando se trata de la conformidad con normas específicas como la ISO 10993* y, en particular, el punto 18, dedicado a la evaluación de la biocompatibilidad de los materiales médicos.
Esta norma, esencial para garantizar la seguridad y la eficacia de los DM, desempeña un papel importante en el proceso de aprobación de la FDA, un paso obligado para acceder al mercado estadounidense.
Comprender la ISO 10993-18: caracterización química en el centro de los expedientes
La ISO 10993-18 define las directrices para la evaluación química de los materiales médicos destinados a entrar en contacto directo o indirecto con el cuerpo humano. Su objetivo principal es garantizar que estos materiales sean biocompatibles, es decir, que no presenten ningún riesgo de reacción tóxica, irritación o sensibilización para los pacientes.
Por tanto, el cumplimiento de la ISO 10993-18 es indispensable para los fabricantes de dispositivos médicos que desean comercializar sus productos en el mercado europeo y estadounidense.
Implica la realización de estudios analíticos avanzados para identificar y cuantificar las sustancias químicas que podrían liberarse del dispositivo en el cuerpo del paciente. Este proceso evalúa no solo los riesgos asociados a estas sustancias, sino también la necesidad de pruebas biológicas complementarias para garantizar la seguridad del dispositivo.
Requisitos de la FDA: apuntar al nivel de exigencia máximo
Los requisitos para poder exportar sus DM al territorio estadounidense son extremadamente elevados. Recomendamos sistemáticamente a nuestros clientes el nivel de exigencia máximo para garantizar la aceptación del expediente por parte de los revisores de la FDA. En este contexto, se recomienda encarecidamente el acompañamiento de un consultor especialista en los procedimientos de la FDA para validar el protocolo del estudio antes de los análisis de laboratorio.
El cálculo del AET: un punto de atención metodológico
Más allá de los resultados brutos, la FDA concede una importancia capital al rigor metodológico. Uno de los puntos de fricción más frecuentes se refiere al cálculo del AET (Analytical Evaluation Threshold). Un requisito clave es aportar una justificación sólida de la elección de los UF (Uncertainty Factors) integrados en este cálculo.
Estos factores de incertidumbre permiten compensar las limitaciones inherentes a las técnicas analíticas utilizadas. Para ser validada, la definición de los UF debe apoyarse en una bibliografía científica sólida o en un estudio interno del laboratorio rigurosamente documentado. Sin esta justificación, el umbral de evaluación puede ser cuestionado.
Análisis comparativo de los estándares esperados por la FDA
Para maximizar las posibilidades de éxito, adaptamos cada estudio a las especificidades técnicas estadounidenses. La siguiente tabla sintetiza los puntos críticos observados durante las presentaciones ante la FDA:
Requisitos específicos de EE. UU.
Grado de importancia
Número de disolventes de extracción
3 disolventes (polar, semipolar, apolar)
Según la evaluación del riesgo del DM
Número de patrones de referencia para las semicuantificaciones
3 patrones para GC-MS
5 patrones/modo para LC-HRMS
Imprescindible
Identificación de los extractables encontrados
Debe identificarse la mayor cantidad posible; por tanto, la composición precisa del DM debe proporcionarse obligatoriamente al laboratorio de análisis
Imprescindible
Número de réplicas de extracción
Triplicados
Salvo que se justifique, por ejemplo, la reproducibilidad del proceso de fabricación de los DM
Si es necesaria una concentración/filtración de los extractos
Asegurarse de la ausencia de pérdida de extractables mediante dopajes con los patrones de referencia
Imprescindible
Fuente de ionización elegida para LC-HRMS
ESI y APCI en algunos casos
Según el tipo de polímero del que está compuesto el DM
En el laboratorio FILAB, también insistimos en un punto técnico concreto, a menudo pasado por alto pero determinante para la exhaustividad del screening. Es indispensable realizar una doble adquisición MS (espectrometría de masas) y UV. Esto permite verificar la presencia de extractables no volátiles y no ionizables, que serían detectables en LC-UV pero permanecerían invisibles en LC-HRMS por sí sola.
Así pues,
La conquista del mercado estadounidense es un recorrido de obstáculos técnicos en el que el más mínimo detalle puede invalidar una presentación. La norma ISO 10993-18 no es solo una restricción, es un pilar de confianza.
El laboratorio FILAB ha optado por colaborar con toxicólogos asociados, tanto en Francia como en el extranjero, en un enfoque de independencia y objetividad. Esta estructura permite confrontar puntos de vista y poner a prueba los protocolos analíticos para responder a requisitos regulatorios a veces cambiantes.
Para un fabricante de DM, asociarse con un laboratorio experto en caracterización química que cuente con una sólida red en toxicología es hoy la gran baza para asegurar un crecimiento internacional sostenible.
*Las normas ISO 10993, ¿de qué hablamos?
La ISO 10993 es una serie de normas internacionales desarrolladas para evaluar la biocompatibilidad de los dispositivos médicos en contacto con el cuerpo humano. Cubre las pruebas y los criterios necesarios para garantizar que estos dispositivos no provoquen ninguna reacción tóxica, irritante, sensibilizante ni otros efectos biológicos no deseados. El objetivo es garantizar la seguridad de los pacientes y de los usuarios evaluando la interacción entre el dispositivo médico y los tejidos corporales, las células y los fluidos corporales.
En el marco de la ISO 10993, la parte 18 se centra específicamente en la caracterización química de los materiales de los dispositivos médicos.