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Cuantificación por DRX: Rietveld, RIR y fase amorfa, ¿cuáles son las diferencias?

La Difracción de Rayos X (DRX) es mucho más que una herramienta de identificación de fases. En numerosos sectores (farmacéutico, cementero o energético), la cuestión no es solo conocer la composición química de la muestra, sino también la cantidad de componentes presentes.

Sin embargo, ante un difractograma, el laboratorio FILAB dispone de varios métodos de cuantificación. Método Rietveld, RIR, análisis de la fase amorfa: ¿cómo elegir? Aquí tiene las claves para comprender sus diferencias y sus aplicaciones.

El método RIR (Reference Intensity Ratio): un análisis cuantitativo rápido

RIR (Reference Intensity Ratio)

Para los análisis de rutina que requieren una respuesta rápida, el método RIR se impone como una solución pragmática al comparar la intensidad de los picos de la muestra con la de un estándar universal de referencia. Este enfoque permite estimar las proporciones de fases cristalinas sin exigir cálculos estructurales complejos, lo que lo hace ideal para controles de calidad simplificados. No obstante, su precisión sigue siendo limitada por la sensibilidad a los efectos de orientación de los cristales y a los solapamientos de señales, lo que puede introducir sesgos en la interpretación de las mezclas más densas.

A modo de ejemplo, en un estudio de caso realizado en el laboratorio FILAB sobre el dióxido de titanio (TiO2), el método RIR evaluó el contenido de anatasa en un 97,1 %, ilustrando una tendencia a sobreestimar ciertas fases en comparación con métodos más globales.

El método Rietveld o método WPPF: máxima precisión

Rietveld o WPPF

A diferencia de los métodos basados en un único pico, el análisis de Rietveld, o Whole Powder Pattern Fitting, se basa en una modelización matemática de la totalidad del difractograma. Al ajustar un perfil teórico completo a los datos medidos, esta técnica permite tener en cuenta los parámetros de red y la posición de los átomos, ofreciendo así una precisión inigualable para mezclas complejas. Hoy en día constituye el estándar de excelencia para los laboratorios de investigación, ya que se libera de los posibles fenómenos experimentales externos que pueden falsear los resultados.

En el análisis de TiO2 citado anteriormente, este refinamiento permitió corregir la medición a un 91,2 % de anatasa, demostrando la capacidad de este método para eliminar los sesgos de medición y tratar mezclas complejas en las que los picos están solapados.

La cuantificación de la fase amorfa: ¿cómo ver lo invisible?

fase amorfa

El análisis de la fase amorfa responde a la necesidad de cuantificar los compuestos no cristalinos que, en lugar de producir picos definidos, generan halos de dispersión característicos sobre la señal de fondo. Para aislar y medir esta parte "invisible" del material, FILAB pone en práctica estrategias específicas como la adición de un estándar interno de concentración conocida o el uso de curvas de calibración basadas en mezclas patrón. Esta experiencia es indispensable para garantizar la conformidad de productos cuyas propiedades dependen del grado de cristalinidad, como ciertos polímeros o principios activos farmacéuticos cuya estabilidad puede verse alterada por una fase amorfa residual.

La experiencia del laboratorio FILAB en materia de análisis DRX

Gracias a equipos de vanguardia y a un excelente dominio de los programas de tratamiento, los técnicos del área de Caracterización de Materiales del laboratorio FILAB acompañan a los industriales en la elección del método más adecuado para sus problemáticas.

Para concluir

En conclusión, si la DRX es un método no destructivo potente, la fiabilidad de los resultados depende ante todo de la elección de la estrategia de cuantificación. Un error de método puede conducir a conclusiones erróneas sobre la composición real de sus productos.

Estamos a su disposición para responder a sus preguntas.