Las muestras que nuestros clientes nos confían llegan al laboratorio Filab por transportista privado. Tras comprobar el buen estado de los paquetes y aceptarlos, se almacenan en la sala de revisión de pedidos, donde se desembalan con cuidado.
También disponemos de frigoríficos para las muestras que deben conservarse en frío (es importante indicarlo claramente en el paquete o al elaborar el presupuesto).
Posteriormente, el proceso de registro de las muestras responde a los requisitos generales relativos a la competencia de los laboratorios de calibración y ensayo establecidos por la norma ISO 17025.
«El registro informático de las muestras tiene como objetivo asignarles un número de expediente único que permita seguirlas a lo largo de todo el proceso de análisis hasta la entrega del informe», nos explica Marie-Ange.
Durante este registro informático, nuestro software genera un número específico para el pedido y un número específico para cada muestra. Las etiquetas de identificación de las muestras incluyen estos dos números, así como la naturaleza de la muestra, las referencias del cliente y el plazo de realización del análisis.
Una vez registradas, las muestras se etiquetan y se almacenan por departamento de análisis, listas para pasar a manos de los técnicos y cruzar las puertas que separan la sala de revisión de nuestros 5200 m² de laboratorio.