Con la llegada del verano, caluroso y soleado, muchas personas han sacado su crema solar para protegerse de los rayos UV. Pero, ¿sabía que las nanotecnologías están al servicio del desarrollo de estas cremas solares?
En efecto, un producto solar está compuesto por filtros UV en una base que puede ser un aceite o, más frecuentemente, una emulsión (crema o leche). Un filtro ultravioleta es una sustancia capaz de filtrar ciertas radiaciones para proteger la piel contra los efectos nocivos de estas radiaciones. Existen dos tipos de filtros ultravioleta: los filtros químicos y los filtros minerales. La mayoría de las cremas solares contienen filtros químicos o filtros minerales, o una combinación de ambos.
Los filtros químicos son compuestos químicos orgánicos que absorben la luz ultravioleta. Los filtros minerales son polvos inertes y opacos que reflejan la luz. El óxido de zinc (ZnO) y el dióxido de titanio (TiO2) se utilizan en las cremas solares. Estos pigmentos blancos reflejan y dispersan las radiaciones UV, pero también parte de la luz visible, actuando como un espejo. Durante mucho tiempo, el inconveniente de estos óxidos fueron las marcas blancas que dejaban en la piel, debidas a la reflexión de la luz blanca. Este problema se resolvió reduciendo el tamaño de las partículas de los polvos, ya que el TiO2 y el ZnO se vuelven transparentes a escala nanométrica. En efecto, las partículas de menor tamaño reflejan los UV, pero no la luz visible.