El análisis térmico es la herramienta principal para identificar las transiciones críticas en las formulaciones, siendo la Calorimetría Diferencial de Barrido (DSC) la técnica preferida. Su principio se basa en la medición de la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de la muestra (producto liofilizado o congelado) en comparación con una referencia.
Las variaciones de este flujo de calor revelan la aparición de transiciones de fase. Gracias a la DSC, nuestros expertos están en condiciones de identificar y cuantificar:
- la temperatura de transición vítrea (Tg') para las formulaciones amorfas (parámetro clave que define la temperatura de colapso (Tc)),
- así como la temperatura eutéctica (Te) para las formulaciones cristalinas.
Estos datos permiten definir una temperatura de estante segura, por lo general unos pocos grados por debajo de la Tc final. Constituyen la base para diseñar un ciclo de liofilización robusto y reproducible.